Poker de Ases

miércoles 9 de diciembre de 2009


No sé si la casualidad existe, o la suerte. O quizás si es simplemente un breve regalo que te da la vida y que te recuerda que hay alguien ahí, en algún lugar y donde no podemos verlo. Alguien que te recuerda con ello que aun se acuerda d e ti.

Aquella tarde eché quizás la mejor partida de billar de mi vida. Y no porque te ganara, que así lo hice, sino porque la eché contigo. Era una partida diferente, entre turnos habían risas y besos, caricias e insinuaciones que poco a poco crearon un ambiente que se convertiría en algo además de inimaginable, algo totalmente fantástico.

Quedamos empate, aunque me ganaste la partida. Me rendí ante ti por era manera de reír mientras jugabas, de convertir el billar en algo que que dejaba la monotonía a un lado. La manera de verte jugar a un juego que lleva el erotismo en su nombre.

Poco a poco fuimos acabando la cerveza y Dios apareció para darnos el regalo. Tanta preocupación en esos dos minutos anteriores hasta que una vieja amiga tuya se acercó a saludarte y te puso la situación en bandeja. Era nuestro momento de jugar esa partida de poker, y el momento de arriesgar nuestra mano, porque quizás sería la útima partida hasta que volvieras de la tierra italiana..

Y sacamos Poker de Ases.

"Jamás se me había echo tan largo un camino", dijiste, y lo que no sabías era que tenías la mente en tu cama mientras tu cuerpo y el mío llegaban a ella. Yo, en cambio, dibujaba el paseo con una gran sonrisa, dando gracias a lo que fuese por haberme regalado una vez más las llaves de tu cuerpo, ese que llevaba días soñando con volver a sentirlo cerca del mío.

¿Acaso creías que había olvidado tu desnudez? ¿Acaso creías que había olvidado las reglas del juego?

Pues por se acaso te demostré una vez más que tengo un as bajo la manga, y que la partida siempre la gano yo :)


He de admitir que ha sido de las mejores tardes en mucho tiempo. Me quedé tan pillado como si hubiese sido el principio, como hace casi justamente un año. Necesitaba el "todo" contigo, y lo necesitaba para todo. Para recordarme una vez más, como casi siempre, que no hay mejor tesoro que tu, para recordarme que no existe una sonrisa más tímida y más bonita que la tuya, incluso para demostrarme que la musa vuelve de vez en cuando y te trae por navidad incluso las ganas de volver a escribir.


Ahora crucemos los dedos, rezemos a lo que creamos si hace falta, si con ello se puede repetir una tarde tan mágica como la del pasado lunes.

Miradas Olvidadas

lunes 7 de diciembre de 2009

Hace tiempo que no escribo, lo sé. Muchos me habéis echado la bronca por ello y la verdad es que lo agradezco.


Son tiempos difíciles, duros y sobre todo fríos. Parece que de la noche a la mañana se ha metido el invierno, parece que ha entrado a mi cabeza sin avisar y me ha congelado a mí y a mi mundo. Y así me va, que las manos me tiemblan al escribir, mi cabeza no puede pensar y me dedico a hacer lo que me va mandando el presente: Trabajar y estudiar.


Pero bueno, dicen que "mala hierba nunca muere" y siempre hay montañas más altas que subir, así que no me queda otra que hacer lo que toca, mirar a adelante y sobre todo volver a retomar las miradas que perdí hace un tiempo.

Felices pre-fiestas y viva la crisis, a ver cuantos regalos caen este año (si no viene un rey mago y me los roba en vez de dármelos)

Saludos con S mayúscula.

Cambio de hora: Horario de inviero

domingo 25 de octubre de 2009


Cuando era pequeño el cambio de hora me daba miedo. Solía coger el reloj y cambiarlo pensando que la realidad iría una hora atrasada, que tus besos y abrazos me llegarían una hora más tarde y que los partidos de la Champions se jugarían dos veces. ¿Como iban a poder jugar un partido dos veces seguidas? Que locura, pobress jugadores...

Ahora que ya soy algo más mayor (me han diagnosticado el síndrome de Peter Pan) sigue dándomoe bastante miedo.

Se acerca navidad y siempre he pedido que me regalen un reloj grande, enorme, gigante. En el que en él pudiera verme reflejado, como si de un espejo se tratase, y pudiera ver en él lo que estaría haciendo a cada hora del día. No sé si es el pánico que tengo al futuro o a que tus besos y tus te quiero un día, en vez de una hora tarde, nunca acaben llegándome. Además soy de esas personas tan sumamente cabezonas que cometerían el mismo error las dos veces. Volvería a suspender, volvería a llorar y volvería a tener ganas de volar, como dice Ismael Serrano en su "Pájaros en la cabeza", todo ello pero con mucha más seguridad.

Ahora, que la pascua está a la vuelta de la esquina, vuelvo a revisar los enormes catálogos de juguetes, esos en los que te gusta todo y nunca te traen nada. O quizás te lo traigan, sí, pero tendrás que recogerlo tu y envolverlo para dárselos a tus hijos, intentando que los cojan con la misma ilusión con la que tu intentabas abrir unos regalos que nunca existieron.

A ver si este año hay suerte y me lo regalan... y si no pediré quedarme siempre contigo, que para mi es el mejor regalo del mundo ;)

¡Que buenos chistes!



Ahora me ha dado por ser cómico y he traído varios chistes bastante buenos:

- España va bien
- El amor es para siempre, es eterno
- Vivir es de las cosas más fáciles que existen
- Al mundo no le quedan dos días



Podría seguir, pero acabaría pegándole ostias al ordenador de la risa que me entra al pensarlos.


Ciao

No nos queda otra

miércoles 21 de octubre de 2009


(Ojo, todo está en manos de las creencias y principios de cada uno)


Es curioso cuando se habla de la mente, de la vida. Es curioso cuando hablamos del poder que tiene el pensamiento del ser humano sobre lo demás, el positivismo, el autoestima.

Es curioso cuando hablamos de las ganas de vivir.



Tal y como dice el título de esta entrada no nos queda otra opción que disfrazarnos de sonrisa, de ser más fuertes que la realidad y conseguir tirar pa' adelante de la mejor forma posible.

Es hora de demostrar que aun estamos vivos y que la vida te premia cuando miras el vaso medio lleno, y no medio vacío.


Solo espero que la suerte nos acompañe en estos tiempos difíciles y que la fe del creyente y del no creyente se convierta en el arma para destruir todos los miedos y malos momentos que nos vienen.



Amén

Locura desenfrenada y abstracta

martes 13 de octubre de 2009


Muerdo alas de mariposa por naturaleza
y mientras admiro y moldeo las nubes a mi gusto.
A veces me invitan a pasear las gaviotas
y otras habito en casa ablando con los sillones.

Y ese es mi día de locura, locura diaria
invicto en las tres en ralla
cuando juego con mi sombra.
Eso si el sillón no entra en celos
y arranca una sonrisa en cada movimiento.

Lluvia de estrellas

lunes 28 de septiembre de 2009


Solo espero que ahora, cada vez que el cielo se tiña de oscuro y las nubes rompan a llorar no tengas miedo. Tengo la sensación de que ahora, cuando el firmamento ruja, lo recordarás de otra manera, se te pondrán los pelos de punta y te recorrerá el cuerpo un cosquilleo recordando la noche que celebramos los once meses.

Porque ayer fueron nuestros cuerpos los que provocaron la tormenta, los que echaban chispas mientras eramos uno.


Porque ayer y como cada día, te recuerdo que no hay cosa que más me guste que pasarme la tarde contigo

Cierra los ojos

viernes 25 de septiembre de 2009


Cierra los ojos...





Y déjate llevar

Sensaciones

miércoles 23 de septiembre de 2009


...RÍELLORASALTAGRITASUSURRAABRAZABESAMUERDEACARICIASIENTESUDACORREPARA...



. . . A R A Ñ A . . .

Diario de un juguete roto


Las navidades no son las mismas para todos. La nieve puede caer y adornar el tejado de tu casa o quemarte la piel hasta que las propias lágrimas propiciadas por el frío se mezclen entre cada copo que cae desde el firmamento. Y así es, tan crudo y verídico que a veces cerramos los ojos para evitar ver lo que nos rodea.

Y la misma crudeza afecta a nosotros, los juguetes.

Vivimos dentro de una caja de cartón, con las manos y pies atados y siempre mirando al frente, sin poder parpadear o mover o reír o llorar. Algunos tienen suerte, normalmente los que primero nacen y llegan a las jugueterías. Ellos suelen ser vendidos durante meses y meses hasta que se pasan de moda. Otros, como yo, llegan a fin de existencias, cuando ya no servimos para nada y nos convertimos en carne de cañón, en juguetes rotos.

Me arrancaron las piernas, las manos e incluso la cabeza. Mi cuerpo fue quemado hasta convertirse en ceniza y después me arrancaron el corazón para que nunca tenga la oportunidad de hacer feliz a un niño que quizás me necesite, que quizás cambie sus lágrimas por sonrisas en una fría noche de invierno donde las propias lágrimas propiciadas por el frío se mezclen entre cada copo que cae desde el firmamento. Y así es, tan crudo y verídico que a veces, hasta los juguetes, cerramos los ojos para evitar ver lo que nos rodea.