Cuando la perfección y la dureza se convierten en algo puramente físico, la intelectualidad y la persuasión se convierten en armas olvidadas. Es una realidad consecuente, pero a la vez crean un juego audaz que sólo unos pocos son capaces de llegar a comprender.
Conseguir conquistar a una gran belleza es un laberinto cuya meta se llega barajando los caminos existentes, así como comprender las barreras que se encuentran a su paso.
sábado 3 de diciembre de 2011
sábado 1 de octubre de 2011
Acontecimientos inútiles
Mientras el verano se convierte en un parpadeo, el otoño va entrando por las rendijas de mis entrañas, como el veneno entra en tu piel, como el amor, con palpitaciones, acaba tocando tu cuerpo. Y es que, a veces se hace tan difícil controlar el tiempo que un suspiro se lleva por delante las imágenes de media vida.
Mientras tanto, la conciencia aparece en forma de nada, abstractismo liberado de la imaginación y de la necesidad de aquello que es pero no es, que haces, no haces y realmente quieres hacer. Te clava las estacas y te envejece, te remonta hacia el futuro con la imposibilidad de poder retroceder y quemar aquellos cabos que quedaron sueltos. Y digo quemar, para no tener la tentación de querer unirlos.
Al final, la vida no es otra cosa que aptitudes humanas en consorcio con una regla social establecida, en la que cruzar la línea se convierte en una serie de calvarios cuyo personal te mira de reojo, antepone sus ideas establecidas y te revuelve en el infierno hasta que acaba contigo. Nadie acaba siendo dueño de su vida y de sus decisiones. Ni mucho menos de sus consecuencias.
Porque morir, no es dejar de respirar, dejar de pensar. Morir es abandonar la libertad que te pertenece.
martes 20 de septiembre de 2011
Tinta
Algunos ya no saben el significado de esa palabra, pero para los más puristas, no es otra cosa que la propia sangre que recorre la imaginación de los grandes poetas y escritores en general. Podría tratarse de una metáfora, pero sin duda es algo incuestionable que las musas, como toda mujer, no apa recen a cualquier lugar, sino que necesitan un ambiente excesivamente ambientado (valga la redundancia).
El caso es que no logro entender a veces cómo la gente no tiene una gran necesidad de escribir. Yo, para ser sinceros, tengo últimamente sueños cuyas escenas podrían convertirse en grandes novelas. Y de motivarme para volver a dormir y soñar, probablemente cada vez que despierto lo hago creyendo que podría convertirme en un gran novelista. Las musas acaban volviendo a casa, aunque no sea por navidad, dejando quizás el mejor regalo que puede tener un gran aficionado a la tinta, la pluma y el papel: Una gran historia.
Pero en una sociedad tan frustrada con la imagen y las grandes apariencias, donde todo corre a un ritmo frenético, la verdadera esencia del ser humano se pierde. Ya no hay tiempo para pensar en nosotros, ni siquiera para dar voz a lo que se le suele llamar ser uno mismo. Nadie se acuerda que detrás de un gran trabajo existe un gran pensador y mucho menos que la gente ha aprendido de aquellos que escriben lo que pasa por sus cabezas.
¿Cuántas veces habré podido oír la expresión "yo también quería haber estudiado periodismo, pero al final acabé en una ingeniería y ahora estoy amargado"? ¿Tan difícil es el poder perseguir tus sueños hasta los límites más insospechados?
Al final, la tinta recorre más cuerpos de los que ni yo, ni tú que me lees nos imaginamos. Porque ahora somos tu y yo, pero siempre habrá alguien que por dentro esté deseando desnudarse antre un trozo de papel, una pluma y convertirse en un río de tinta
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reflexion
miércoles 10 de agosto de 2011
Veranos. Cita veraniega conmigo mismo
No. No se puede salir a la calle. Hay tanto miedo a quemarse como a pasear por las calles de Londres. Y es que, levantar la persiana para ver blanco sobre blanco a veces se convierte en una inaudita travesía.
Ya dejaron de llenarse las nubes de agua, al menos hasta dentro de un mes o par de meses. Mientras tanto, toca sentarse y ver como crece la barba, escuchar Radio 3 y cerrar los ojos para despertar en un septiembre que parece lejano.
He dejado de disfrutar el verano como lo hacía antes. Y me lamento profundamente por ello. La ruleta rusa ha decidido que este año las pase en casa, prácticamente a diario.
He cambiado el bañador y la toalla por una radio y un bolígrafo y un papel. Por lo mmenos hacía algo de lo que no disfrutaba desde hace tiempo, que era de mi mismo, de mi escritura y de mi pensamiento. Pero el aburrimiento es insolvente e insoluble y las ganas de desaparecer bajo un chapuzón se van a quedar inertes hasta un julio del 2012.
Mientras tanto, no me queda otra que hablar conmigo mismo y con los que me quieran leer en este blog, que en estas fechas siempre son pocos. No ha habido tiempo de desconectar el ordenador como lo hacía antes, hasta septiembre. Y tampoco veré como el sol desaparece del horizonte en el balcón de una casa, cuyo pueblo sólo se habita en fechas veraniegas. No veré mi piel oscura, morena, tras el verano, como lo hacía años atrás...
La dureza de los años se clava con dureza cada vez más y cada vez más a menudo. El reto de querer desaparecer de una sociedad que ya no entiende de valores y no hacerlo, intentando subir una cuesta que cada vez es más horizontal... Así con un sucesivo contratiempo que hace que mi desmotivación vital crezca a la velocidad que lo hace mi hermano, que con cinco veranos menos que yo ya me ha pasado por delante.
Será que ya me estoy haciendo viejo.
Ojala el verano vuelva, como lo hicieron los buenos tiempos, las risas y las facilidades.
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diario
domingo 3 de julio de 2011
Declaración de principios
Te quejas y con razón. A veces, tener la cabeza en otro lado hace que a veces, cosas tan básicas pero tan arrolladoras como un te quiero se pierdan en mi garganta para salir por mi boca. Por suerte, las palabras son a veces eso, palabras. No es constatable y hasta a veces ni siquiera son recordadas. Y es entonces cuando te hago recordar que llevamos cerca de tres años juntos y que, como cada segundo que acumula "lo nuestro" se acaba convirtiendo en el mejor de todo este tiempo.
Podría hacer una lista con las mil quinientas cosas que haría por ti o pero me falta espacio en el blog para hacerlo. Pero no te preocupes. Puedo demostrarte que mañana haré otras mil quinientas más. Y posiblemente, dentro de un año, sean un millón quinientas mil.
En cualquier caso, sólo vengo a decirte que el hecho de no escribirte tanto en este blog es mayormente porque ahora soy más capaz de decirte las cosas mirándote a la cara o incluso en la cama. O quizás sea porque, como he dicho anteriormente, prefiero demostrarte que te quiero de mil maneras antes que diciéndote un te quiero.
¿Queda alguna duda al respecto? Si la hay, no hay problema. Te escribo esta entrada durante todos los días que me quedan por vivir.
Podría hacer una lista con las mil quinientas cosas que haría por ti o pero me falta espacio en el blog para hacerlo. Pero no te preocupes. Puedo demostrarte que mañana haré otras mil quinientas más. Y posiblemente, dentro de un año, sean un millón quinientas mil.
En cualquier caso, sólo vengo a decirte que el hecho de no escribirte tanto en este blog es mayormente porque ahora soy más capaz de decirte las cosas mirándote a la cara o incluso en la cama. O quizás sea porque, como he dicho anteriormente, prefiero demostrarte que te quiero de mil maneras antes que diciéndote un te quiero.
¿Queda alguna duda al respecto? Si la hay, no hay problema. Te escribo esta entrada durante todos los días que me quedan por vivir.
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reflexion
jueves 26 de mayo de 2011
Una crisis no sólo política-económica
Es fácil creer que la culpa recae en aquellos que tienen el poder. Que a ver, no quiero dejar exento a ninguno de los mandatarios que gobiernan este puto/maldito país. Pero quiero hacer una pequeña reflexión más allá de lo que podría considerarse la punta del iceberg. Quiero, con el permiso de aquellos que me leen, dar un punto de vista diferente a lo que podría tratarse de una crisis educativa, cultural y tradicional española.
España entra en una crisis económica debido a diferentes razones, principalmente basada en una gran burbuja inmobiliaria, una corrupción político-económica y un gran índice de dinero B corriendo por manos de los españoles. Como consecuencia, un destrozo. Vivíamos en un país de austeridad, sin correr grandes riesgos, en donde la legislatura de Zapatero confirmaba que por lo menos, una gran mayoría del país, era de raíz socialista. Eran buenos tiempos para todos hasta que sonó de lejos la palabra "crisis"...
Retomemos el principio. Cerca de un 30% de los jóvenes españoles no habían superado el bachillerato en 2005. Casi un 40 % carecía de estudios especializados (FP, Diplomatura, etc). La preocupación por vivir el día a día se puso de moda y, era más importante tener dinero para poder salir de fiesta, a cenar, tener el armario lleno e incluso poder comprarse un coche que luego no podrán pagar. Quiero decir con esto que, la educación y disciplina impuesta sobre las nuevas generaciones han modificado la calidad del voto y ha favorecido una caída en picado de lo que todavía llamamos "crisis económica". Además, han provocado que la especialización y la buena formación brille por su ausencia, careciendo de personal cualificado para poder sacar adelante desde una empresa como una familia.
No se puede votar con coherencia sin saber lo que es la política en sí, sin saber en qué va a repercutir en tu vida tanto profesional como personal. Y por consiguiente, una persona incapaz de poder decidir con conciencia recta de lo que hace, lo veo incapaz de poder manejas problemas tan terrenales y diarias como el propio trabajo...
Y la cosa no queda ahí. No es el primer año que estamos en crisis, ni siquiera el segundo o el tercero. Nadie ha tenido valor de despegar sus labios para gritar el querer una democracia y una gestión más justa. Nadie. Y ahora, seis o siete días antes de unas elecciones municipales cuyo ganador estaba más que cantado, miles de jóvenes salen a la calle para pedir una justicia que por desgracia parece utópica. Y ya no solo justicia, piden (pedimos) que nos hagan caso, que se fijen en que queremos levantar España cueste lo que nos cueste y que para ello, lo primero que tienen que hacer es ganarse nuestra confianza. Nosotros, los que vemos más allá del horizonte, los que creen que existen metas incalcanzables. Esos, son los que deberían de ir de la mano con la política. Pero, ahora, todos somos revolucionarios, todos, con tal de poder gritar sea cual sea el mensaje, queremos estar en ese acontecimiento tan conocido como es el #15m. Hace dos días eran "cuatro chalados" que daban el follón y ahora son los "héroes del cambio en la política español".
Este país, donde la incultura está presente en muchas de las esquinas, necesita además de un cambio político, una mentalidad puramente europea. Una mentalidad revolucionaria, pero no hipócrita y unos valores socioculturales que sólo la mismísima vida puede repartir entre la gente, pero que por desgracia, ésta no sabe donde se encuentran.
España entra en una crisis económica debido a diferentes razones, principalmente basada en una gran burbuja inmobiliaria, una corrupción político-económica y un gran índice de dinero B corriendo por manos de los españoles. Como consecuencia, un destrozo. Vivíamos en un país de austeridad, sin correr grandes riesgos, en donde la legislatura de Zapatero confirmaba que por lo menos, una gran mayoría del país, era de raíz socialista. Eran buenos tiempos para todos hasta que sonó de lejos la palabra "crisis"...
Retomemos el principio. Cerca de un 30% de los jóvenes españoles no habían superado el bachillerato en 2005. Casi un 40 % carecía de estudios especializados (FP, Diplomatura, etc). La preocupación por vivir el día a día se puso de moda y, era más importante tener dinero para poder salir de fiesta, a cenar, tener el armario lleno e incluso poder comprarse un coche que luego no podrán pagar. Quiero decir con esto que, la educación y disciplina impuesta sobre las nuevas generaciones han modificado la calidad del voto y ha favorecido una caída en picado de lo que todavía llamamos "crisis económica". Además, han provocado que la especialización y la buena formación brille por su ausencia, careciendo de personal cualificado para poder sacar adelante desde una empresa como una familia.
No se puede votar con coherencia sin saber lo que es la política en sí, sin saber en qué va a repercutir en tu vida tanto profesional como personal. Y por consiguiente, una persona incapaz de poder decidir con conciencia recta de lo que hace, lo veo incapaz de poder manejas problemas tan terrenales y diarias como el propio trabajo...
Y la cosa no queda ahí. No es el primer año que estamos en crisis, ni siquiera el segundo o el tercero. Nadie ha tenido valor de despegar sus labios para gritar el querer una democracia y una gestión más justa. Nadie. Y ahora, seis o siete días antes de unas elecciones municipales cuyo ganador estaba más que cantado, miles de jóvenes salen a la calle para pedir una justicia que por desgracia parece utópica. Y ya no solo justicia, piden (pedimos) que nos hagan caso, que se fijen en que queremos levantar España cueste lo que nos cueste y que para ello, lo primero que tienen que hacer es ganarse nuestra confianza. Nosotros, los que vemos más allá del horizonte, los que creen que existen metas incalcanzables. Esos, son los que deberían de ir de la mano con la política. Pero, ahora, todos somos revolucionarios, todos, con tal de poder gritar sea cual sea el mensaje, queremos estar en ese acontecimiento tan conocido como es el #15m. Hace dos días eran "cuatro chalados" que daban el follón y ahora son los "héroes del cambio en la política español".
Este país, donde la incultura está presente en muchas de las esquinas, necesita además de un cambio político, una mentalidad puramente europea. Una mentalidad revolucionaria, pero no hipócrita y unos valores socioculturales que sólo la mismísima vida puede repartir entre la gente, pero que por desgracia, ésta no sabe donde se encuentran.
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Afilando cuchillas
martes 17 de mayo de 2011
Felices "cuarenta y tantos"
Nunca quisiste que fuese periodista, pero me educaste para ser el mejor y quiero que así lo sea. Por tanto puedo asegurar casi al cien por cien que no leerás esta entrada. Tampoco es algo que me enfade porque soy consciente de que llevas más minutos trabajados que vividos. Tu cabeza se baña cada segundo en números, en el capitalismo más humano. En la mezcla perfecta entre tener, ahorrar y disfrutar.
No fue casualidad el llevar un año viviendo contigo. Tampoco lo elegí. Cosas de la vida. Errores que cometes para que tu vida acabe encaminada de la forma correcta. Y al final, todo, bien sean errores o bien grandes aciertos, te lo debo en su mayoría a ti.
Sería imposible contar todo lo que has llegado a hacer por mi. Primero, porque hace tiempo que las "ñoñerías" salieron por la puerta pequeña en este blog. Segundo, porque no creo que este blog me deje espacio para tantos caracteres para escribir. Y tercero, porque, como he dicho en muchas ocasiones, hay cosas que es mejor guardárselas para uno mismo.
Y como he dicho anteriormente, sé que esto no lo vas a leer nunca y por ello, creo que un detalle conciso y breve resume mucho mejor un día tan importante tanto para ti como para los tuyos que una parrafada de seiscientas líneas.
Felices últimos cuarenta-decenios. Aprovecha, porque los cincuenta te miran de reojo.
No fue casualidad el llevar un año viviendo contigo. Tampoco lo elegí. Cosas de la vida. Errores que cometes para que tu vida acabe encaminada de la forma correcta. Y al final, todo, bien sean errores o bien grandes aciertos, te lo debo en su mayoría a ti.
Sería imposible contar todo lo que has llegado a hacer por mi. Primero, porque hace tiempo que las "ñoñerías" salieron por la puerta pequeña en este blog. Segundo, porque no creo que este blog me deje espacio para tantos caracteres para escribir. Y tercero, porque, como he dicho en muchas ocasiones, hay cosas que es mejor guardárselas para uno mismo.
Y como he dicho anteriormente, sé que esto no lo vas a leer nunca y por ello, creo que un detalle conciso y breve resume mucho mejor un día tan importante tanto para ti como para los tuyos que una parrafada de seiscientas líneas.
Felices últimos cuarenta-decenios. Aprovecha, porque los cincuenta te miran de reojo.
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diario
Cuando el respeto se convierte en miedo
Se trata de un proceso de cambio. Una analogía al autoritarismo. Un antónimo al Síndrome de Estocolmo.
Porque hay maneras de decir las cosas. Tantas como uno quiera decirlas. Y es que a veces las palabras obtienen su fuerza por medio de un buen golpe en la mesa.
Dicen que el sometimiento es signo de inmadurez, pero creo que eso no significa nada. Todos somos esclavos de algo, y los que no creen que lo son, es porque lo son pero de ellos mismos. Pero cuando hay una figura insurgente que sólo conoce el lenguaje imperativo ya no valen ni "madureces ni gilipolleces". Es la manera en la que uno crea las reglas de su propio juego. Y como administrador actúa de dios y las cambia a su imagen y semejanza... y conveniencia.
El paso del respeto al miedo se consigue de esa manera, involucrando una vida a un hecho del que nunca tendrá recompensa, sin un seguimiento casi necesario antes de que una lágrima salga huyendo antes de que lo haga tu propia conciencia. Es la careta política casi superficial de querer proclamar una república independiente de cara al norte y una cárcel de pensamiento al sur.
Y es que la corrupción no existe sólo en política, sino en la propia libertad de expresión.
No se puede hacer creer que un mal está hecho sin justificaciones. Acordarse de lo que importa, siempre que en ese momento importe. No se puede pedir que el oro llegue y cuando llega hacerte ver que no te lo has ganado.
No se puede sacar la sonrisa democrática y el ceño fruncido de la dictadura. No. Porque no se puede.
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diario
Disculpas, queridos amigos
Siento el retraso, se me hizo muy tarde.
Como el que tarda cinco minutos, aparezco de nuevo por este (mi) blog. Han sido unos meses duros, en el que he cambiado lo sensorial, la expresividad y lo emotivo por la más objetiva y dura crítica social y periodística.
No os creáis que no he estado escribiendo, pues creo que lo he hecho todos los días. El futuro de mi carrera se rige por eso y por la modestia intención de saber qué pasa en cada segundo. Ahora, tengo menos tiempo para pensar en mi y dejo paso a todo aquello que ocurre a mi alrededor. Cosas de la vida.
Pero si hay algo que tengo claro es que "esto es para toda la vida" y por eso nunca dije "adiós" en este blog. Siempre tengo la necesidad de tener que contar aquello que pienso o simplemente lo que me da la gana, y eso es lo único que, a día de hoy y en una dictadura democrática como la nuestra, internet (hasta cierren el grifo) es la única manera que tengo de gritar a las afueras.
Han pasado por mis ojos fotos de muertos en Libia, periodistas acabados, el caso Gürtel y sus tramas. La victoria del Barça en liga y del Madrid en Copa. He visto un despertar en un hogar nuevo. He conocido personas maravillosas, aunque sigo teniendo mi prioridad con una de ellas. He visto como el paso del tiempo va consumiendo ese cigarro que todavía fumo, aunque ahora sea "de liar".
Retomo el blog, con esperanzas de futuro y de cambios. Con ganas de seguir escribiendo, leyendo y aprendiendo. Con ganas de comenzar una nueva etapa que, aunque ya esté empezada, sigue teniendo ese olor a nuevo, a misterio, a magia.
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diario