Cuando la perfección y la dureza se convierten en algo puramente físico, la intelectualidad y la persuasión se convierten en armas olvidadas. Es una realidad consecuente, pero a la vez crean un juego audaz que sólo unos pocos son capaces de llegar a comprender.
Conseguir conquistar a una gran belleza es un laberinto cuya meta se llega barajando los caminos existentes, así como comprender las barreras que se encuentran a su paso.
JOSÉ MARÍA PIÑEIRO
Hace 3 días
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